“La asamblea” es la particular forma, en ambos ciclos de Educación Infantil, de transmitir contenidos a los más pequeños del colegio.
A través de una canción de bienvenida da comienzo un día en nuestro pabellón de Infantil. Unas estrofas que cambian, dependiendo del aula, pero que tienen una mismo fundamento: la reunión, alrededor, de la colchoneta de toda la clase.

Una vez ubicados, durante esos momentos, los niños empiezan a adquirir una serie de valores que se interiorizan gracias a la repetición diaria. Es por esto que, ya desde bebés, los niños empiezan a crear esta rutina que es, sin duda, una de las que más gusta entre los alumnos.
Durante estos minutos, los profesores intentan fomentar, entre otros aspectos, las relaciones sociales y la capacidad de expresarse entre iguales (a través de la conversación), el aumento de la atención y la concentración (gracias a la lectura de cuentos o la explicación de los objetivos del día) pero, sobretodo, se pretende crear un canal que facilite a los alumnos la adquisición de contenidos.
De esta manera, el momento de “la asamblea” se convierte en algo muy importante en el día a día de la Educación Infantil. Por el hecho fundamental de ayudar a conseguir los objetivos propuestos a través de una metodología que involucra, en todo momento, al alumno y a sus necesidades para conocer un tema concreto.

Es, en general, una serie de actividades de naturaleza variada, que suceden en un mismo lugar, de una misma manera y que crean en el pupilo una divertida y educativa costumbre.
Así son las mañanas en Educación Infantil, así son las famosas asambleas.