LOS ALUMNOS ENTREVISTAN A…

…GERARDO VALVECCHIA.

 

 

Charlamos con Gerardo Valvecchia: el oftalmólogo que curó a más de mil personas de cataratas en 5 días.

 

 

En esta ocasión, contamos con la suerte de poder acercaros una gran historia. Una historia de vocación pero, ante todo, una historia de solidaridad.

 

De la mano de las alumnas de 4º de la ESO, Patricia y Alejandra, hemos podido conocer mucho mejor a un reputado profesional de la medicina que emprendió un largo viaje solidario hasta el África Occidental.

 

Gerado Valvecchia, que es como se llama nuestro héroe, viajó desde su Buenos Aires del alma hasta Senegal (entre otros) para ayudar a resolver uno de los problemas más serios de esta zona del mundo: las cataratas. Una enfermedad que es la principal causa de ceguera de esta región.

 

 

 

 

 

Juntos vamos a conocer la historia de un hombre que dio todo para ayudar a los que más lo necesitan en un tiempo récord, ya que esta misión en concreto se completó con 1062 operaciones en menos de cinco días.

 

Entre Argentina, Miami y Brasil, congresos y ponencias… nuestro centro ha conseguido charlar con Gerardo Valvecchia.

 

(No puedes perderte esta entrevista tanto en formato escrito como en formato podcast)

 

 

Muy buenos días Gerardo. 

 

Muy buenos días chicos.

 

 

¡Qué suerte contar con personas como tú para esta sección! 

Queremos comenzar conociéndote un poco más. Retrocedemos hasta el inicio. ¿Por qué elegiste esta carrera?

 

La verdad es que algunas veces, cuando se empieza, cuando terminas los estudios de Secundaria no sabes muy bien qué carrera elegir (a no ser que tengas algún referente cercano que lo esté haciendo).

 

En mi familia no había ningún médico pero me pareció que de todas las especialidades era la que más me gustaba. No solo por curar o ayudar a la gente sino también por todo ese contacto estrecho con las personas para intentar aliviar sus problemas.

 

 

 

¿Y por qué  oftalmología?

 

Una vez comienzas la carrera de medicina tienes que seguir eligiendo. Me gustaba mucho el mundo de la cirugía pero al cursar la asignatura de oftalmología me di cuenta que tenía todo lo me gustaba.

 

Esta rama de la medicina unía la tecnología ( hace 25 años no estaba tan globalizado el uso de los ordenadores y en esta especialidad se tenían los últimos avances) y las operaciones de cirugía que era mi vertiente favorita.

 

Yo era un amante de lo tecnológico y mi pensamiento se movía entre quirófanos así que, sin duda, esta era mi opción.

 

 

«Todo lo que está bien en el mundo, está resumido en la sonrisa de ese paciente que vuelve a ver.»

 

 

Tu labor como médico va más allá del trabajo dentro de un hospital. ¿En qué momento decidiste hacer tal labor solidaria?

 

Los médicos somos unas personas medio raras. Dentro de nuestro día a día hay mucha vocación pero casi todos somos médicos por el gran componente de ayuda al prójimo que tiene.

Desde siempre, al menos en mi país, hay muchas diferencias económicas existiendo personas que no tienen acceso a la sanidad.

 

En mi caso tengo dos tipos de trabajo. Por un lado, el privado, con el que sustento mi día a día. Por otro lado, el público donde realmente existe la posibilidad de ayudar a los demás.

 

Elena  Barraquer, con la que colaboro desde hace muchos años,  dice que donar tiempo en ayudar al prójimo es lo mejor que puede pasar en la vida y, realmente, conforta el corazón.

 

¿Cuántos años llevas haciendo estos trabajos humanitarios?

 

Son ya 25 los años que llevo a cabo mi trabajo como médico en las dos vertientes que antes hablábamos.

En el año 2017 fue, exactamente, cuándo conocí a Elena Barraquer, en un congreso en Elche. Allí fue cuando le propuse ir a África con ella. A los 3 meses ya estábamos operando juntos en Mozambique. Desde ahí no hemos parado de trabajar juntos.

 

Elena cambia vidas para bien gracias a su trabajo y al de su Fundación. Cambia la vida de la gente a la que ayuda y la de los médicos que trabajamos con ella.

 

Además, este es un fuego que no se va a apagar nunca ya que Elena y Teté (la coordinadora de todos estos viajes) me nombraron, recientemente, el representante de su Fundación en América Latina.

 

 

 

 

Como nos has contado es , aproximadamente, hace 24 años cuando comenzaste a colaborar en sendas organizaciones que se dedican al cuidado de los ojos de los más desfavorecidos. Con ellas has impulsado una última acción en Senegal y gracias a esas misiones llegamos a ti.

 

Más concretamente, para ubicarnos, te conocimos al ver una foto tuya con dos niños que iban vestidos con el uniforme de nuestro colegio. Ropa que mandamos de manera solidaria a Mozambique. 

 

Al verte con ellos indagamos en tu historia y no queríamos dejar pasar la oportunidad de que nuestras familias te conocieran.

¿En qué consiste tal iniciativa? ¿Qué os llevó a ponerla en marcha?

 

La foto de la que habláis y que fue la promotora de esta entrevista tuvo lugar en Mozambique.

Nosotros dormíamos en un orfanato manejado por portugueses. Los chicos que vivían ahí están fantásticos ya que les educan, les enseñan profesiones… El sistema que tienen ese tipo de orfanatos  es que esos niños lo abandonan como si fuera una familia real, cuando tienen su vida hecha fuera: se casan, tienen trabajo… No se les pone una fecha de fin de estancia.

 

Allí hacíamos vida con ellos mientras operábamos. Había dos nenes, los de la foto, que cada mañana venían a abrazarnos, el abrazo del oso, como yo digo (que también lo hago con mis hijos). Ellos cada mañana venían a tomar ese achuchón y no paraban de reír. Su idioma es el portugués y me pedían que les abrazara más fuerte. Ahora tienen 5 años más y seguimos en contacto con ellos.

 

Comencé a realizar este tipo de misiones solidarias en 2017 en Senegal.

Con respecto a la última acción, en Dakar, en Senegal, fue la misión más grande de la fundación Elena Barraquer. Operamos a más de  1000 pacientes en 5 días.

 

 

 

 

Esta última misión de la que hablamos fue todo un éxito pero… ¿Cuánto tiempo se tarda en operar de cataratas? ¿Cómo se lleva la presión de tener a tantas personas en tus manos?

 

Llevamos un ritmo frenético para llegar a más personas. Trabajamos de 8 de la mañana hasta las 8 de la tarde. 

 

De manera normal, una operación de cataratas estándar lleva consigo un tiempo de 5 a 7 min. El problema es que en África nos encontramos con pacientes que no son estándar, son pacientes totalmente ciegos por las cataratas. Y conlleva un tiempo mayor en la realización de la operación, se puede alargar como a 30 min.

 

La idea central de la Fundación de Elena es erradicar la ceguera por cataratas del mundo. Estos pacientes tienen cataratas que requieren una operación más larga y dificultosa por lo que se necesitan los mejores equipos humanos y la mejor tecnología. Esta fundación lo que quiere es acercar esos medios del primer mundo a las personas más desfavorecidas.

No importa el tiempo, lo importante es el número de personas a las intentamos ayudar.

 

 

¿Cuántas personas has sido capaz de operar en un día?

 

Como hemos dicho antes, en la última acción, operamos a más de  1000 pacientes en 5 días. 

 

 

Con ese número tan elevado de operaciones ¿por cuánta gente se formaba el equipo que realizó esos trabajos? 

 

En la última acción fuimos 5 cirujanos con un equipo de más de 50 personas. Es una locura porque tienes que llevar absolutamente de todo, a veces llevamos hasta 3 aviones, que salen desde Barcelona, repletos de materiales y medicinas.

La campaña se comienza a organizar hasta 6 meses antes.

 

 

 

 

El éxito de esta iniciativa imaginamos que reside en el orgullo y la alegría que te da ver a tantas personas curadas.

¿Cómo te sientes al devolverle la vista a tantas personas? ¿Vais a repetir la experiencia en otros lugares?

 

Feliz, muy feliz. Con ganas de seguir ayudando. No todos somos médicos, también vienen voluntarios que nos ayudan a mover a los pacientes, a echarles gotitas… Hay muchas funciones que pueden hacer personal no médico por lo que todas las personas están invitadas a participar en la Fundación.

 

Es que realmente es así, es realmente como os lo cuento. Cuando al día siguiente destapas al paciente el ojo y ves la sonrisa que se le va dibujando en la cara… ¡no hay dinero que pague eso!. Eso es todo lo que está bien en el mundo está resumida en la sonrisa de ese paciente  que vuelve a ver.

 

Pese a todo el cansancio nos motiva a seguir pese a todo lo que supone ir a ayudarles.

 

 

Muchas gracias por todo Gerardo.

Gracias a vosotros

 

 

Y es que el mundo debería estar lleno de gente así. De gente como Gerardo que, entre un ritmo acelerado de viajes y conferencias, saca tiempo para poder ayudar, realmente, a los demás.

Gerardo es un mago, es un héroe que transforma lo oscuro, en luz. Que pinta sonrisas y es que, no es solo ayuda lo que ofrece, da la vida a aquellos enfermos que pasan por sus manos.

 

La historia que nos cuenta Valvecchia es una historia de amor hacia la gente, hacia una profesión que ayuda a quienes no tienen al alcance algo que nosotros consideramos básico.

 

Gerardo nos proporciona optimismo y creencia en que, con gente como él, todo puede ir a mejor.

 

Gracias Gerardo, gracias de corazón, por la gran labor de ayuda que haces junto a la Fundación Elena Barraquer. Eres admirable.

 

 

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